MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN

 

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Los materiales de construcción generalmente utilizados en los edificios romanos eran relativamente variados. Quizás el más frecuente era el opus caementicium –hormigón o mortero obtenido de la mezcla de arena, agua y cantos rodados o fragmentos de ladrillo-; no obstante, había variedades de opus caementicium, en función de que se usara puzolana –arena volcánica más fuerte y que incluso fraguaba debajo del agua-, ideal para los cimientos de un edificio, o toba volcánica –arena más ligera como la piedra pómez, ideal para las bóvedas-; el opus caementicium era necesario para construir grandes y sólidos edificios, como los públicos. 

 

Armazón del opus caementicium. Reconstrucción procedente de CONNOLLY, Peter y DODGE, Hazel: La Ciudad Antigua.  La vida en la Atenas y Roma clásicas, Madrid, 1998.

 

 

 

Cuando los recursos económicos eran menores o el edificio era particular se recurría a materiales más baratos, como el opus craticum –un armazón de madera relleno de piedra de machaqueo y mortero-; los ladrillos también eran frecuentes en las construcciones romanas, con sus diversas tipologías: bipedalis –de dos pies de largo, 59 cms.-, sesquipedalis –de un pie y medio de largo, 44 cms.-, pedalis –de un pie de largo, 29,5 cms- y bessalis –de 20cms. de lado-.

 

Opus craticum.  Reconstrucción procedente de CONNOLLY, Peter y DODGE, Hazel: La Ciudad Antigua.  La vida en la Atenas y Roma clásicas, Madrid, 1998.

 

Ladrillos romanos.  Reconstrucción procedente de CONNOLLY, Peter y DODGE, Hazel: La Ciudad Antigua.  La vida en la Atenas y Roma clásicas, Madrid, 1998.

 

 

 

Los muros de los edificios solían presentar una capa de hormigón en el centro y después eran revestidos con otros materiales: opus incertum –pequeñas piedras toscas e irregulares, aunque todas de un tamaño aproximado-; desde el siglo II a. C. se usaba el opus reticulatum –pequeños bloques de forma piramidal colocados de tal forma que dibujaban una retícula-; en tiempos del emperador Nerón se generalizó y se pudo de moda el opus testaceum –revestimiento con ladrillos cocidos rectangulares y triangulares para pegarse mejor al hormigón-; en tiempos de los emperadores Trajano y Adriano era muy frecuente el uso del opus mixtum –mezcla de opus reticulatum y opus testaceum-.  En ocasiones los muros también podía aparecer revestidos de opus vittatum –empavesado, es decir, adornado o dispuesto en franjas- con piedras de tamaño medio regular.

 

Opus vittatum.  En muros de casas en Vasio (Vaison la Romaine, Provenza, Francia).  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 6/8/2007)

 

Opus incertum.  Reconstrucción procedente de CONNOLLY, Peter y DODGE, Hazel: La Ciudad Antigua.  La vida en la Atenas y Roma clásicas, Madrid, 1998.

 

 

 

Opus reticulatum.  Reconstrucción procedente de CONNOLLY, Peter y DODGE, Hazel: La Ciudad Antigua.  La vida en la Atenas y Roma clásicas, Madrid, 1998.

 

Muros con opus reticulatum conservado en las casas imperiales del Palatino, en Roma (Foto: Roberto Lérida Lafarga 28/12/2004)

 

 

 

 

Opus testaceum.  Reconstrucción procedente de CONNOLLY, Peter y DODGE, Hazel: La Ciudad Antigua.  La vida en la Atenas y Roma clásicas, Madrid, 1998.

 

Muros con opus testaceum conservado en las termas de Caracalla, en Roma (Foto: Roberto Lérida Lafarga 29/12/2004)

 

 

 

Los techos se hacían de madera y se cubrían con tejas planas rectangulares de terracota –tegulae- generalmente  de unos 45 x 60 cms.; las tejas eran unidas por otra teja semicilíndrica –imbrex- para evitar filtraciones de agua; decorativamente, la unión de las tegulae y los imbrices eran tapados por tejas llamadas antefixi, que representaban cabezas humanas, animales, etc.

 

Tejas planas –tegulae- procedentes de Caesar Augusta (s. I d. C.), teja curva –imbrex- (s. I d. C.) procedente de la Colonia Celsa (Velilla de Ebro, Zaragoza) y antefija –antefixus- (s. I d. C.) procedente de El Convento (Mallén, Zaragoza).  Museo Provincial de Zaragoza. 

(Foto: Roberto Lérida Lafarga 3/1/2008)

 

 

 

Reconstrucción de las tegulae y de un tejado procedente de CONNOLLY, Peter y DODGE, Hazel: La Ciudad Antigua.  La vida en la Atenas y Roma clásicas, Madrid, 1998.

 

Disposición de tegulae, imbrices y antefixi en la reconstrucción de un tejado.  Museo de Vasio (hoy Vaison la Romaine, Provenza, Francia).  (Foto: Roberto Lérida Lafarga 6/8/2007)

 

 

 

Para la decoración de edificios públicos y de las mansiones de los poderosos y de los ricos se utilizaba mármol, granito y pórfiro.  El mármol blanco hasta el año 35 a. C. era importado generalmente de Grecia, pero después se empezó a usar el mármol blanco de Carrara –en el norte de África-, mientras que los mármoles coloreados provenían de las islas del Egeo y de África.

De manera general los mosaicos eran utilizados como pavimento de estancias y fuentes, e incluso en las paredes de determinadas habitaciones.  De estos se conservan gran cantidad a lo largo de todo el imperio.

 

 

 

Para dividir estancias se podían levantar paredes con hormigón que luego eran recubiertas con yeso y pintadas con coloristas frescos; no obstante, hay evidencias de que los romanos también usaban tabiques de madera e incluso celosías de madera –semejantes a las usadas en los batientes de las ventanas-, móviles y con bisagras a modo de biombos.

 

 

Tabique de madera encontrado en la Casa del Tabique de Madera de Herculano (Italia).  Fotografía procedente de CONNOLLY, Peter y DODGE, Hazel: La Ciudad Antigua.  La vida en la Atenas y Roma clásicas, Madrid, 1998

 

 

 

 

 

FUENTES:

- AA. VV.: Museo de Zaragoza.  Guía, Zaragoza, 2003

- CARCOPINO, Jerôme: La vida cotidiana en Roma en el apogeo del Imperio, Madrid, 1993

- CONNOLLY, Peter y DODGE, Hazel: La Ciudad Antigua.  La vida en la Atenas y Roma clásicas, Madrid, 1998