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UNA MENTE MARAVILLOSA Ficha técnica.- Título: Una Mente Maravillosa (A Beautiful Mind). Director: Ron Howard. Actores: Russell Crowe, Ed Harris, Jennifer Connelly y Christopher Plummer. Guión: adaptación por Akiva Goldsman de la biografía escrita por Sylvia Nasar. Producción: Dream Works Pictures EEUU 2001. Película triunfadora en los Oscars 2002, con 4 estatuillas; entre ellas, la de Mejor Película. Distribución: Universal Pictures Video. Disponible en VHS y DVD.
Argumento general.-Se presenta la biografía de John Forbes Nash, un genio matemático contemporáneo. Comienza con Nash estudiante en Princeton y la génesis de sus ideas principales, hasta conseguir una beca de investigación. Ya instalado como profesor universitario, peculiar en sus clases, comienza a tener alucinaciones vinculadas a la Criptografía en las tramas de espionaje de la Guerra Fría. En 1959 es diagnosticado como esquizofrénico paranoico y llega a ser recluido para recibir tratamientos de electroshock. Asistimos a su sufrimiento personal y familiar, así como a una lucha constante intentando convivir con la enfermedad. Tras 30 años de esfuerzo lo consigue y es entonces cuando le llega el reconocimiento académico internacional: el Premio Nóbel de Economía 1994 por su aplicación de la Teoría de Juegos a los procesos de negociación. Esta concesión supuso un cambio radical en la consideración social de la enfermedad de la esquizofrenia, empezando a superarse el estigma social de estos enfermos.
La
película está repleta de contenidos matemáticos.
Según se nos cuenta en las siguientes escenas, John
F. Nash era matemático en todo lo que hacía, las 24 horas del día.
Escena 1.- Se sitúa entre los minutos
12:24 y 14:29.
Argumento.- En el bar de la Universidad, una
chica atractiva muestra su interés por Nash. Éste acude al
envite pero, torpe en habilidades sociales, no acierta a iniciar la
conversación. Finalmente dice: “No sé qué es lo que se espera que
diga para que tenga relaciones sexuales contigo pero, ¿podríamos fingir
que ya lo he dicho todo?, ¿podríamos pasar directamente al sexo?”. La
respuesta de la chica es un sonoro bofetón.
Escena 2.- Se sitúa entre los minutos
18:13 y 21:45.
Argumento.- Nash está buscando la idea básica
para su línea de investigación en torno a la resolución matemática de
problemas en Ciencias Sociales y la encuentra gracias a un hecho fortuito.
Entra en el mismo bar un grupo de chicas entre las que destaca una
llamativa rubia. El grupo de estudiantes se alborota y rivalizan sobre quién
se llevará a la rubia.
Entonces
Nash tiene un momento de revelación: “Si todos vamos a por la rubia,
nos obstaculizamos y ninguno de nosotros se la lleva; así que vamos a por
las amigas y nos ignoran, porque a nadie le gusta ser el segundo plato. ¿Y
si nadie va a por la rubia?. No nos obstaculizamos y no ofendemos a las
otras chicas. ¡Victoria asegurada!”.
De esta
forma tan curiosa esboza la que será la idea clave de su dinámica
rectora: “En contra de los postulados de Adam Smith, para asegurar el
mejor resultado, cada miembro del grupo debe hacer lo mejor para él mismo
y para el grupo”. Nash sale corriendo para poner en orden sus ideas, no
sin antes dar las gracias a una atónita rubia.
Escena 3.- Se sitúa entre los minutos 23:50 y 26:55. Argumento.- En 1953, en plena Guerra Fría, el matemático John Forbes Nash es llamado al Pentágono. Se han detectado transmisiones soviéticas sin significado aparente. Ante un muro cubierto de números, Nash encuentra patrones geométricos y descifra la clave. Descubre que se trata de coordenadas geográficas correspondientes a rutas para cruzar la frontera de EEUU. Una vez cumplido su trabajo se le dan las gracias y se le despide. Nash se da cuenta de que hay un misterioso observador tras una celosía y hace dos preguntas: “¿Quién es el mandamás?” y “¿qué traman los rusos?”. No recibe respuesta a ninguna de ellas y amablemente se le indica la salida.
Escena 4.- Se sitúa entre los minutos
28:55 a 30:55.
Argumento.- Nash ya es profesor. Entra en
clase de mala gana, dirigiéndose a los alumnos de forma despectiva. Hace
mucho calor y la ventana está abierta. Desde la calle se oye el
martilleo de un taladro y Nash cierra la ventana. Un alumno pide que se
abra y Nash responde: “Su confort importa menos que la capacidad de oír
mi voz”.
Alicia,
una alumna que pronto va a destacar en todos los sentidos, se asoma a la
ventana y pide a los obreros un favor: que trabajen en otra parte hasta
que acabe la clase para que puedan abrir la ventana. Así lo hacen.
Nash
concluye la escena diciendo: “Como verán en el Cálculo Multivariable,
a menudo hay varias soluciones para un mismo problema”.
Escena 5.- Se sitúa entre los minutos
41:01 y 42:40.
Argumento.- Nash y Alicia salen juntos, de
noche, a una fiesta. Ante el cielo estrellado, Nash, hábil para encontrar
patrones entre cantidades ingentes de números, sorprende a Alicia
encontrando también en el firmamento cada forma que ésta le propone. Es
una escena llena de fantasía y romanticismo.
Escena 6.- Se sitúa entre los minutos
45:20 y 46:56.
Argumento.- Tras un tiempo saliendo juntos,
Alicia y Nash se encuentran a la orilla de un río. Alicia le pide ya que
se defina. Nash lo hace con estas palabras: “El ritual requiere una
serie de actividades platónicas antes de hacerlo. Yo estoy
siguiendo dicho protocolo, pero la cruda realidad es que quiero practicar
el coito contigo lo antes posible. ¿Vas a abofetearme?”. En esta ocasión
no hay bofetón. Se besan.
Escena 7.- Se sitúa entre los minutos
49:30 y 52:20.
Argumento.- Nash llega tarde a una cita con
Alicia. Al llegar se arrodilla ante ella y se declara de esta forma tan matemática:
“Nuestra relación, ¿merece un compromiso a largo plazo? Necesito
alguna prueba o dato verificable y empírico”. Alicia le responde: “Lo
siento, dame un segundo para que redefina mis conceptos del
romanticismo”. La cosa termina en boda.
Escena 8.- Se sitúa entre los minutos
120:00 y 122:20.
Argumento.- De la escena anterior a ésta
hay una hora de película en la que la vida de Nash abandona estas facetas
amables para convertirse en una lucha constante con su enfermedad mental.
Cuando finalmente logra el autodominio y el premio Nóbel, en la ceremonia
de concesión de éste dice desde el estrado: “Siempre he creído en los
números, en las ecuaciones y la lógica que llevan a la razón. Pero
después de una vida de búsqueda me digo, ¿qué es la lógica?, ¿quién
decide la razón? He buscado a través de lo físico lo metafísico y he
hecho el descubrimiento de mi vida: sólo en las misteriosas ecuaciones
del amor puede encontrarse alguna lógica”.
Comentarios.- Las escenas 1 y 6 presentan una situación recurrente, con Nash haciendo proposiciones a dos chicas, dos intentos para el mismo problema. Cuando pretende llegar directo a la solución (escena 1), el intento se salda con un estrepitoso fracaso. Cuando sigue todos los pasos intermedios requeridos (escena 5), esas actividades platónicas a que hace referencia, alcanza el éxito. Es una buena ejemplificación de lo que tantas veces decimos a nuestros alumnos: una solución sin método que la ordene ni argumentación que la justifique no es aceptable. La escena 2, según declara el director, es una licencia del guión y no responde a hechos reales, pero pareció un recurso aceptable para mostrar al gran público en qué consistía la idea básica de Nash.
La
escena 3 supone el enfrentamiento de Nash a la realidad de su situación
en el sistema de seguridad nacional.
Si
en la ficción de Contact la astrónoma se impone con firmeza a los
militares, en esta otra historia, más real, queda muy claro que el científico
es un asalariado del poder; que no sabe bien para quién ha trabajado ni
en qué.
Al
hilo de lo último, viene al caso la historia real de Alexander
Grothendieck (Berlin, 1928) matemático de primera línea mundial,
galardonado en 1966 con la Medalla Fields, que en 1970, al descubrir que
sus trabajos estaban financiados por una fundación vinculada a la
industria bélica, declaró su objeción de conciencia y abandonó la
investigación en el Institut des Hautes Études Scientifiques. El 27 de
enero de 1972 en Ginebra se despedía de la comunidad científica
diciendo: “... la gran mayoría de mis colegas no se plantean sus
trabajos en términos de finalidad” y “... entonces para qué sirve
una Ciencia completamente alejada de lo que debería ser su objetivo, a
saber, un servicio a la Humanidad”.
La escena
4 alude a la posibilidad de varias soluciones a un problema, algo que
encontramos, por ejemplo, en los Sistemas de Ecuaciones y en la Programación
Lineal. En este caso se produce una trasposición del concepto a una
situación cotidiana.
La escena
5 es simplemente una recreación poética de la creatividad del matemático. En la escena 7, la declaración de amor de un matemático, predomina ante todo el humor, ya presente en las anteriores.
La escena
8 es un happy end muy
al estilo de Hollywood, que se cita ante todo por ser la escena que
completa el bloque Matemáticas–amor dentro de la película. Se mueve en
un registro diferente, sólo comprensible si se ha seguido la película
completa con la dureza de la historia contada en la segunda parte. Sin esa
perspectiva, puede parecer un poco sensiblera.
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(C) José María Sorando Muzás |